D
U I T A M A

Semanario.
Sábado, 4 de Junio de 1955
Por Julio Manrique Pinto
La cordillera de los Andes, en su imponente Majestad, lentamente penetra en el territorio Nacional, delimitando entre sus brazos, ora llanuras espléndidas como las del Huila y Tolima, ora fertilísimos valles como los del Cauca, Atrato y San Jorge.
Por las inmediaciones de su brazo oriental, por esos
lados de las comarcas Boyacenses, próximo en donde en otro tiempo existiera el
tal codiciado Templo del sol, existe la región del Valle de Tumdama, nombre que
le diera el Cacique Chibcha, quien fuera soberano que en sus mejores días no
vaciló en poner al servicio de la defensa de su Territorio, toda su ingénita
malicia y su heroísmo a toda prueba.
Hallase el Valle de Tumdama, reclinado sobre las
inmediaciones de la carretera Central del Norte; principiando en Sotaquira y
Paipa,
sigue a Duitama en fértil prolongamiento para continuar hasta la Noble Santa
Rosa De Viterbo, luego Sogamoso, y de allí a su vez, a Pesca y pueblos
aledaños.
Sus idilicas comarcas están bordeadas por el Rió
Bonza que, casi paralelo a la carretera deslizase apaciblemente con sus aguas
tranquilas, dando al paisaje un marco de belleza y serenidad.
Las brisas de esas aguas son suaves, porque allí todo es quietud, y es por eso que sus eternos atardeceres de bonanza, entremezclanse armoniosamente con el tarareo de la canción indígena, que en labios del pueblo campesino tórnense, en algo así como si esas cancioness fueran suspiros de alegría o plegarías de amor.
Allí todo es sencillez, todo esta en comunión
perfecta con la naturaleza, sus campesinos tienen siempre a flor de labio un
agradecido “sumerced”, o un “Dios se lo pague”, significando con estas
expresiones todo el respeto, la bondad y el desinterés de un pueblo abnegado
pero no incapaz del heroísmo cuando de ello se trata.
Por eso hoy, lejos de aquel escritor que enorgulleciese
de que su pueblo no conocía aquellos vocablos, y creo que este maravilloso
retazo de la Patria, harto que los conoce, tanto quizás como aquellas mágicas
expresiones –tan íntimamente arraigadas- de rincones de Bonza, de Pantano de
Vargas y de Puente de Boyacá, cuyas letras tachonan palmo a palmo esas épicas
tierras de cuyas entrañas fecundas han salido soldados de todas las épocas que
como clarín guerrero, son sinónimo de victoria.
Seria demasiado largo enumerar los nombres gloriosos de los Mártires
que engalanan la Historia, de los Políticos y conductores espirituales que han
sabido electrizar las multitudes hasta conducirlas a la gloria. Y que decir de
sus poetas que han sabido captar fielmente el sentimiento popular para luego
difundirlo en notas de belleza.
Esta es la idiosincrasia de los boyacenses y por ende
de los moradores del Valle de Tumdama, en cuyo corazón se halla Duitama,
resguardada y protegido siempre por cuatro colinas que quieren como aprisionarla
amorosamente. Ahí esta Duitama con su templo majestuoso, que no solo os habla
del dinamismo del benemérito Padre Cándido Quintero y de la altruista
generosidad de un pueblo sino ante todo de la fe católica de la región. Fe,
amenazada muchas veces pero en todo caso no ha declinado nunca, sino que antes
bien en los últimos tiempos también ha tenido sus mártires.
Duitama, perla de Boyacá, tu nombre flota y flotara, a
través de los siglos con sonoridad de clarín marcial. Tus prodigas tierras son
el símbolo de la perenne epopeya de tus héroes, tu pasado es glorioso y el
porvenir es tuyo, tierra de los
frutales milagrosos, tierra propicia para el amor y el trabajo.
Las voces guerreras de tus antepasados entonan su coro
inmortal por tus calles y veredas, y la belleza y virtud de tus mujeres, ponen mágicas
pinceladas de luz en tus paisajes. Duitama, por tus arterias prodigas corre a
raudales el trabajo, y hoy, cuando las sienes ancianas de tus colinas se
engalanan de la fe cristiana, de todos lo corazones de tus
hijos, brota, como una mágica fluoración de amor y patriotismo esto
canto: Que los de ayer salieron,
vuelvan, y que los que están ausentes, jamás de ti se olviden.
Duitama, en el libro de tu historia aun
hay muchas
paginas en blanco para que todos tus hijos en verdadera solidaridad, las
escriban con letras de oro.