VICENTE TREZZA
Medico, Poeta y Artista Caribeño con Sabor Italiano
Noticiero de la Sociedad Medica Dental Hispanoamericana de Nueva York
Diciembre 2003
Nació el 12 de Noviembre de 1931 en “La
Arenosa” noble ciudad de Barranquilla
que es la capital del departamento del Atlántico en Colombia, y digo
noble no por sus abolengos sino por la calidad humana de sus gentes quienes la
han hecho progresar a pesar de sus
oleadas de calor, sus inundaciones y ventiscas.
Allí vivió Vicente y allí
nació del hogar formado por su padre Vicente Trezza Borgia, originario de la
provincia de Salermo y perteneciente a la línea de los Borgia, quien contrajo
matrimonio con Amparo Pacheco Mercado, colombiana de ascendencia
portugués.
Su padre fiel a la
tradición italiana, no sólo ejerció con éxito el comercio sino que fijó su
residencia en forma estable, lo que le permitió a Vicente crecer sin aulagas
económicas y desarrollar su vocación artística de pintor, escultor, periodista y
escritor.
Cuando se hizo bachiller ya
escribía poemas en el diario conservador local La Prensa y asistía a las clases
de sus maestros de moda Emilio Mora Alejandro Obregón. En 1960 se graduó de
médico de la Universidad de Cartagena, y asiduamente escribía sus cuartillas
para el periódico El
Universal.
Luego se vino a Nueva York donde se
especializó en Medicina General y
Pediatría en el Queens Hospital Center y a su terminación comenzó su ejercicio
profesional a finales de 1964 en Jackson Heights estado de Nueva York.
Contrajo matrimonio con la
neoyorquina Anita Anesse de cuya unión nació Vanesa graduada de Relaciones
Públicas, Paúl quien estudió Antropología y Alan experto en cine y escritor de
películas.
Vicente Trezza básicamente
sigue siendo italiano, en su cuerpo, en su manera de pensar, en sus ademanes
bondadosos, hombre de pocas palabras, sencillo y claro en el hablar sin cambios
de tono, firme en sus principios y sin ser amigo de intimidades, rinde culto al sentido de la amistad sin
que esto le haga cambiar su opinión que
tenga sobre ellos.
Con su sencillez y clara
inteligencia fue como pudo moldear el éxito de su práctica medica y el de su
familia en cuyo pedestal esta su esposa Anita en quien no se sabe que admirar
más, si su simpatía o su alegría de siempre. Que linda es América que recoge las semillas
de Europa, que las hace florecer y dar sus frutos
tropicales.
Son tres los libros que ha
publicado: “Exaltación” de poemas, ‘ Antecostes” sobre Jesucristo en su peregrinaje
terrenal de cuarenta días “postcrucifixión”, antes de ascender a los cielos y el
de “EL Poder de Poncio Pilatos” novela
histórica.
Quienes hemos tenido la
suerte de leer este último hemos encontrado el placer de recordar pasajes
religiosos y lo hemos hecho sin prisa y sin tener que leerlo dos veces porque queda en la memoria y como el
agua pura, es fácil de beber y
calma la sed de la inteligencia. De sobre mesa toca el pasaje bíblico que cambio
la historia de la humanidad con el lavado de manos y crucifixión en que Pilatos
deja bien claro que las querellas entre el pueblo judío no eran de su incumbencia. Quien quiera saber de
Salome, Antipas, Tetrarca, Herodes, Pilatos del esplendor romano con todas sus
concupiscencias, perversiones y glorias este es el texto ideal y
erudito.
Entre sus cuentos más
conocidos esta “La Salida”, “El Clarinete de José Delite”; entre su crítica
literaria esta “Médicos de Novela” en que nos habla de los médicos y los
medicamentos en las novelas de García Márquez, publicado en Medicina y Cultura
en Octubre de 1944.
A propósito le hice tres preguntas: que
será que el premio novel repite y repite en sus memorias y cada que puede que es
escritor. La respuesta fue muy simple: escritor es lo que ha sido siempre y
desde muy temprana edad.
Por que le dio por explotar
la sexualidad de la edad mayor en sus novelas?
Es porque el ha visto y
experimentado esta situación entre sus bisabuelos, abuelos y padre quienes
tuvieron mucha mujeres y muchos hijos.
Finalmente pregunte si cree
que Gabo sufre del llamado demonio de la depresión?
Sin basilar me dice: Yo se
que no es depresivo porque aunque el siempre ha dicho que todos los días se mete
en su cueva a escribir desde las 9
de la mañana hasta las 5 de la tarde, después que cena con su esposa sale a
tomar tragos y a divertirse con su amigos.
Cuando tuve mi primer y último re-encuentro con el aquí en nueva York
en compañía del traductor al inglés de Cien Años de Soledad, Gregorio Rabasa,
Gabo estaba tan feliz que no sólo
hizo memorias de nuestros tiempos de colegio sino que fui su invitado de honor
junto con mi esposa en su Hotel al día siguiente. Repito lo note completamente
feliz y normal sin ningún síntoma de depresión.
Personalmente quede
agradecido con Vicente Trezza que me sacara de dudas que algo de Garrid podía
tener nuestro novel cuando escribía “de sus noches de “angustias” con sus “despertares llorando” y que me
hace pensar que mas bien que estas
expresiones usadas en sus resientes
memorias vienen a ser recursos literarios de
ficción.
También quede agradecido de
su primicia informativa que después de 39 años de ejercicio profesional como
médico se retira.
Solo nos queda decir como
en mi tierra, Vicente Trezza sale con cuadro de honor con cinco en conducta y
una nota manuscrita de todos lo que lo conocimos: MISION
CUMPLIDA.