POR JULIO MANRIQUE, M.D.
El medico Ernesto Pinzón, colombiano de nacimiento,
graduado en Puerto Rico y en ejercicio legal de su profesión en Sebrin,Florida,
fue acusado de asesinato por el administrador de su hospital, poco después de
que uno de sus pacientes muriera. De acuerdo con las informaciones de prensa, el
doctor Pinzón trataba de mitigarle el dolor de un cáncer terminal; como
consecuencia el doctor tiene que ir a los tribunales como cualquier delincuente
común y puede ser condenado a cadena perpetua o a pena de muerte.
El
hecho es insólito y escalofriante,
porque revela la vulnerabilidad a que están expuestos los médicos cuando se
encuentran despojados del derecho a su seguro de “liability”
profesional, quedando a merced de
la justicia penal, aun como en el
caso del doctor Pinzón haya sido actuando como medico.
De
joven aprendí que los médicos en cada sociedad constituyen una elite especial
y de las cosas que me llamaron la atención de este gran país, era el culto
de aprecio y admiración que se le rendía a la profesión medica. Será la
espiral de esta profesión esta rotando hacia abajo y entonces todo el que puede
aprovecha para estar en contra de lo que esta en descenso?. O será que a los médicos
no se les ha preparado lo suficiente para luchar en una sociedad litigiosa y
llena de peligros imprevisibles?
Muchos
médicos hemos tenido la suerte de ser graduados en las universidades mas
acreditadas de nuestros países, pero eso no le quita el merito
a quienes tuvieron que ingresar en lugares menos reconocidos por cuanto estos
profesionales han obtenido sus licencias por concurso de conocimientos.
Que
determina que un medico sea considerado bueno o malo?
Las posiciones que alcanza, lo abundante de su clientela, si es académico, sus
publicaciones o el capital obtenido?. Todos sabemos que el éxito profesional
muchas veces no depende de los conocimientos, sino que es regido por la
habilidad de comunicarse con los demás, de manejar las circunstancias, sabiendo utilizar los
medios de comunicación y sabiendo obtener provecho de las ventajas personales,
políticas o sociales. Es un conjunto de factores, es dejarse utilizar y saber
utilizar a los demás siguiendo el adagio popular a donde fueres haz lo que
vieres.
De
todas maneras yo sigo pensando que los médicos son como esas pequeñas luces
que se colocan en nuestras iglesias que nunca se apagan y que al mismo tiempo
que iluminan dan calor.
Noticias
SAMSONY
Sociedad
Medica Hispanoamericana de Nueva York
Abril
1997