Seguir o no Seguir
Por
Julio Manrique, M.D
Cuando
yo llegue a Nueva York, traído por Waldo Pardo, en una de las visitas
tentativas me alojo en su hogar. Me refirió pacientes que fueron compañeros de
la escuela primaria, me hizo conocer colegas de mi idioma y me presento a esta Sociedad de médicos
hispanoamericanos.
Asistimos
a sus fiestas de gala que eran de ese ambiente caribe exquisito en sus vestidos
y en su alegría. Me dijo que en esta sociedad todos luchaban por el bien común
ayudándonos los unos a los otros. Fuera de eso, trabajar en la capital del mundo era como tener un
“New York Times” abierto: que si no se leía estaba siempre a la mano. No
hay duda de que esta sociedad como las que tienen sabor patriótico, llenan una
necesidad psicológica para los recién llegados que desean ser aceptados y que
necesitan un soporte que llene el vacío del terruño y el temor a ser
discriminado.
Con
el tiempo la sociedad ha ido creciendo y los que estamos acosados por el paso de
los almanaques nos queda la pregunta de seguir o no seguir. Cuando nos damos cuenta de que no
nos hemos podido organizar de acuerdo a la actualidad apremiante por que los
unos solo piensan en retiro y los otros muy ocupados no tienen sino el tiempo
para asegurar su “modus vivende”.
De
todas maneras a los
que siguen des queda la tarea de hacer una sociedad que deje huellas positivas
creando estrategias de defensa colectiva para sobrevivir el Nuevo sistema de
salud en el que hay que trabajar en grupo, trabajar con mas eficiencia y con
menor compensación.
Cuando esta sociedad logre hacer algo en este sentido, no habrá duda de seguir o no seguir, sino que todos seguiremos adelante. Adelante, con el espíritu triunfante de la hispanidad que maravillosamente se mezcló de sangre Caribe, Chibcha, Azteca, Inca y Americana desde el polo norte hasta el polo sur. Seguir con la esperanza maravillosa pero no imposible, que se mantengan vivas esas trazas genéticas de la hispanidad que forjo imperios y sobrevivió a la inquisición y a la Guerra civil española.