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- Revista Ilustrada (1898-1899):
de la Ilustración al Modernismo
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- JORGE H. CADAVID
- Trabajo fotográfico: Alberto Sierra Restrepo
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- La palabra escrita no es suficiente por sí sola
para sugerir al
espíritu la idea completa de verdad o de belleza.
Pedro Carlos Manrique
- INTRODUCCION
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- Todavía recientes el grito de independencia nacional,
el memorable 7 de agosto de 1819 y la celebración del cuarto
centenario del descubrimiento de América, el país se revela a
través de publicaciones periódicas rebosantes de vida
cultural, política, económica y científica. Cargadas de
historia, estas publicaciones fueron testigos del nacimiento,
crecimiento y transformación de un nuevo país. No como grandes
empresas al mejor estilo capitalista sino, en muchos casos,
como modestas —aunque ambiciosas— cofradías de literatos,
políticos o periodistas. Dichas publicaciones tuvieron al
unísono el propósito de "pasar revista" cuidadosamente a todo
cuanto se ponía a la vanguardia, aunque el propósito sufriera
la misma mortalidad del hombre. Ésta es la razón de tantas
revistas —literarias o de diversa índole— pero también de su
corta existencia, salvo contadas excepciones.
- Reconstruir la historia de una de estas revistas es,
pues, armar un rompecabezas, cuyas piezas conducen a las más
diversas fuentes. Enriquecedor trabajo de arqueólogo que
sumado al de importantes autores 1 podría ir
configurando lo que sería una historia de la revista en
Colombia e Hispanoamérica.
- Qué mejor radiografía de un pueblo que el registro
escrito y gráfico de sus protagonistas. En nuestro caso, y
pese a su fugaz existencia, Revista Ilustrada (1898-1899) tomó
quincenalmente —en 17 números— atenta nota de lo que ocurría
en la recién nacida patria, tal como lo hicieron en su momento
Revista Literaria (1890-1894), Revista Gris (1892-1895), La
Gruta (1903), Revista Contemporánea (1905), Revista Colombiana
(1895-1897) y, entre otras, una serie de publicaciones
semanales dirigidas al "bello sexo" que aparecieron a partir
de 1858 2.
- Social y políticamente, Colombia entra al juego del
bipartidismo, cuando hacia 1886 toma el poder Rafael Núñez por
el partido conservador, año de la reforma constitucional. En
1888 se firmaría el Concordato con la Santa Sede siendo
Pontífice León XIII. Más tarde, en 1930, la batuta pasaría a
manos de Enrique Olaya Herrera, abanderado liberal. Es en este
fin de siglo, marcado por una constitución conservadora, una
mezcla de atraso y progreso, un semillero de violencia e
inconformismo, en donde nace y muere Revista Ilustrada.
- Desde su primer número (Bogotá, 18 de junio de
1898), Revista Ilustrada hace resaltar:
- un hecho superior á toda declamación y a
todo pesimismo. Ese hecho es que en medio siglo la
población se ha cuadruplicado, que los recursos del país
son superiores a lo que eran ahora cincuenta años y que
el hombre laborioso de hoy goza de mayor bienestar que
el ciudadano de la antigua Nueva Granada.
- Con esta perspectiva, el periodista Pedro Carlos
Manrique (director), junto a Saturno Zapata (fotograbador) y
Rubén J. Mosquera (administrador), toma la vocería del
espíritu periodístico preocupado por "atraer la reflexión de
un pueblo sobre sus propios intereses y sobre los de la
humanidad entera" (Introito, núm. 1). Así, bajo el principio "ilustrado"
de "libertad y progreso", Revista Ilustrada aspira a llenar lo
que llama un "vacío" que no es más que la necesidad de "ilustración"
de un grupo lector ávido de ciencia, arte y actualidad en
general, según cree el director de la revista.
- Antonio Cacua Prada en su Historia del Periodismo
en Colombia ( Editorial Fondo Rotatorio Policía Nacional,
Bogotá, 1968) reseña que en 1899 aparece la revista Colombia
Ilustrada, publicación organizada por José T. Gaibrois, con
las mismas directrices de Revista Ilustrada. Lo curioso es que
no se menciona esta última, así como también que Antonio Cacua
Prada sólo hace referencia al periodista Pedro Carlos
Manrique, cuando comenta la aparición de otra revista titulada
La Ilustración (Rafael Espinosa Guzmán y Jorge Reinales, 1908)
al anotar: "Revistas semejantes existen en todas las capitales
suramericanas, inclusive Panamá, y no parece decoroso para
Colombia que Bogotá no tenga la suya, mayormente si se piensa
que aquí contamos con escritores inteligentes y abnegados como
Pedro Carlos Manrique, Luis María Terán..." (pág. 250).
- Pese a lo anterior, Revista Ilustrada quiso ser un
espacio donde circularan "vientos modernos". Es así como sus
páginas se abrieron tanto a reconocidos como a nuevos talentos.
La ciencia y el arte se codean con los últimos gritos de la
moda en peinados o vestidos y con los anuncios de las bebidas
del momento: la cerveza Bavaria y el "Elixir de Kola y Coca,
tónico regulador del corazón y excitante del vigor cerebral y
muscular", para no hablar del "linimento inglés cloroformizado"
y de las más prestigiosas fábricas de chocolates, tintorerías
francesas y perfumerías, todo ello bajo el lema de
proporcionar "lo bello, lo útil y agradable a todos".
- Como gran muestra de progreso, Revista Ilustrada
contó con los entonces modernos métodos fototipográficos de
reproducción, en manos de Saturno Zapata, uno de los más
bellos tesoros con que cuentan ésta y otras publicaciones de
la época. No bien Pedro Carlos Manrique apunta al respecto una
frase que leyó en un libro de fotografía: "la cámara es más
moderna que la pluma y que el lápiz". De este modo, al valor
que como documento escrito posee Revista Ilustrada, se le suma
el arte del grabado", que "pone al alcance de todos,
ilustrados o ignorantes, las creaciones del arte, los
descubrimientos de la ciencia, y por medio del retrato
perpetúa el recuerdo de los benefactores de la humanidad" (pág.
1).
- En cada número de Revista Ilustrada hay una sección
llamada "Nuestros grabados", donde se citan las fuentes
y autores de las ilustraciones que acompañan los distintos
artículos. Por ejemplo, sobre una fotografía de José A. Silva:
"El negativo del retrato de José A. Silva existía en el
archivo de la casa Durán y Restrepo, y era completamente
desconocido. Los expresados caballeros tuvieron la amabilidad
de suministrarnos la esmerada copia que hoy publicamos" (pág.
14, núm. 1).
- En el número 2 (Bogotá, 9 de julio de 1898) aparece
reseñado un retrato del prócer cubano José Martí, en donde se
presenta una noticia biográfica que resalta su participación
política en la historia de la revolución cubana, y se acredita
además la fuente: "El señor D. Rafael María Merchán, delegado
cubano, tuvo la amabilidad de facilitarnos el retrato de Martí"
(pág. 47). Y al final de la edición un aviso clasificado: "En
la redacción de la Revista Ilustrada (calle 16 número 74), se
compran dibujos, grabados y fotografías de cuadros, retratos y
vistas de asuntos nacionales o extranjeros, prefiriendo los de
actualidad, o retrospectivos, si son de gran interés histórico",
o también: "[...] tipos, costumbres, medios de transporte,
monumentos, retratos de mujeres y hombres célebres, vistas,
obras de arte, etc., etc.". Se menciona luego el nombre de la
imprenta que presta su servicio a la revista: Imprenta de
Samper Matiz-Bogotá.
- Dentro de los espacios más frecuentes están los
destinados, además de las ilustraciones, a "apuntamientos"
históricos, que son los que ocupan un mayor porcentaje; le
siguen las Memorias —dedicadas a personajes o acontecimientos—,
las Necrologías —cubriendo lo que sería una esquina social—,
las crónicas exteriores, las reseñas de bellas artes,
literatura y moda. Sobre el artículo que siempre introduce la
edición, aunque no es llamado Editorial, no deja nunca de
mantener una gran fuerza crítica sobre la situación general
del país, tocando asuntos que van desde la economía hasta la
filosofía, haciendo una radiografía del ser y el pensar de la
Colombia de fines del siglo XIX: "Exceso de gramática,
escolástica y liturgias y defecto de física, ciencias
naturales e industria, deben conducir á la situación
angustiosa que hoy atraviesa el país [...] Sin ofender al
pasado ni zaherir á nadie, debemos convenir en que es preciso
hacer una gran revolución en el plan de estudios de todos
nuestros institutos, si no queremos, á pesar de nuestra
presunción literaria, descender al último puesto entre los
pueblos de América. La agricultura, base de nuestra riqueza
nacional, no les ha merecido á los discípulos de Minerva una
sola mejora". Y concluye su autor, Miguel Triana (profesor de
la Universidad Nacional de Colombia) diciendo: Hé aquí lo que
significa para el país, en sólo humo, la ignorancia industrial
[...]" (Año 1, vol. 1, núm. 6). Ésta es la
estructura que mantendrá a lo largo de sus limitadas ediciones
Revista Ilustrada, salvo contadas excepciones en que matiza la
seriedad y profundización con alguna nota curiosa, como la de
aquel hombre que se hizo pasar como enviado de Dios, gracias a
lo cual engañó a más de un ingenuo creyente.
- El primer número de Revista Ilustrada llega hasta
las manos del entonces ministro de Francia, señor Bougarel,
hecho resaltado en primera página del número 2 (9 de julio de
1898), dando rienda suelta a la admiración que la revista
siente por el "genio francés", gestor de la revolución y de
los más caros principios de "libertad, igualdad y fraternidad".
- Así, "a despecho de la crítica que como una fiebre
debilita y empobrece a Colombia", Revista Ilustrada toma "el
camino de la libertad como la más poderosa palanca del
progreso de las naciones, a pesar del abuso que de ella suelen
hacer los hombres que no están educados para su ejercicio" (pág.
1). En contra de "la explotación del hombre por el hombre" y
aun de "un partido por el otro" esta publicación ofrece al
país la posibilidad de salvarse de la retrógrada "barbarie
colonial" y aspirar a los más acabados modelos de civilización
y cultura.
- Consciente de la difícil tarea que supone el
ejercicio del medio de comunicación escrito, Revista Ilustrada
enfrenta ese arte que "requiere ilustración, tacto, valentía,
y fervor de mártir" (pág. 1). Tal vez desde ahora, y no
premeditadamente, su director estuviera dando razón de la
breve existencia de la revista —el último número aparece el 30
de septiembre de 1899—, pese al "ánimo sereno y la fe viva en
los ideales que siempre hemos defendido" (pág. 1). Es pues,
una empresa iniciada bajo un espectro, no sabemos si de
censura, de dificultades económicas —ya que, al parecer
necesita del apoyo público y de algunos cofrades de la prensa—
o de falta de una tradición de lectura suficientemente
consolidada en el público de la época.
- Al terminar la primera serie de doce números
(Bogotá, 27 de abril de 1889), se presenta un agradecimiento a
los colaboradores, suscriptores, agentes de los departamentos
y tipógrafos por su "colaboración intelectual", no sin antes
anotar: "No menor estímulo hemos encontrado en el unánime
aplauso de la prensa nacional y extranjera, la cual ha podido
esta última, apreciar nuestra labor por la propia y cotidiana
experiencia en la lucha para sostener el honor del periodismo
contra los obstáculos que presentan la dificultad de
comunicaciones, la escasez de cultura popular y la perpetua
crisis política y económica, males que se generan y se
sostienen recíprocamente en pro de todo abuso, de toda
ignorancia, de todo fanatismo". Finalmente, Manrique subraya
el objetivo de su revista: "Estar á la altura de los mejores
en su género en el mundo civilizado".
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- LUZ, MÁS LUZ
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- Grandes figuras de la literatura colombiana se
solidarizan con Revista Ilustrada. Sin embargo, no podemos
identificar una clara tendencia estética ni la consolidación
de un grupo intelectual definido alrededor de la publicación,
tal como sucedió más adelante con las revistas Eco y Mito, por
ejemplo. Lo que sí puede afirmarse es que Revista Ilustrada
registra la ruptura que en nuestra literatura produce el
nacimiento del modernismo en su máxima figura: José Asunción
Silva (muerto dos años antes, en 1896). En medio de rezagos
costumbristas y romanticistas, el panorama que muestra la
revista es el de un despacioso proceso de búsquedas, unas
fructíferas, que alcanzaron a traspasar la barrera del tiempo,
mientras otras se quedaron allí para siempre.
- Entre las plumas más destacadas que respondieron al
llamado de Revista Ilustrada encontramos la del poeta Rafael
Pombo (1833-1912), quien en el número 2 presenta un artículo
titulado "Industria y bellas artes". En esta ocasión el poeta
es el corresponsal de cuatro buenas nuevas, que en sus
palabras llama "cuatro pacíficos triunfos colombianos", a
saber:
- De nuestro barrio bogotano de Santa Bárbara
[...] la invención de una nueva máquina descerezadora
del café [...]; de México, la de un primer premio
obtenido en arduo concurso de pintura [...] por nuestro
joven compatriota Federici Rodríguez; de París, la de
una tercera y señalada distinción alcanzada en el mismo
ramo por Salvador Moreno [...] entre cerca de tres mil
maestros y aspirantes expositores de pintura y escultura,
y de Bruselas, [...] la del segundo premio de
arquitectura obtenido en el último concurso de la
Academia Real de Bellas Artes de aquella ciudad, entre
más de mil alumnos por el joven doctor Julio Corredor
Latorre, pensionado por el Gobierno Nacional de
Colombia. [págs. 20-21]
- Curiosa mezcla de café y musas a la que sale
adelante el poeta cuando anota que "no sólo de espíritu viven
éstas". Por otra parte, la mención del café no es gratuita,
dado que en las dos últimas décadas del siglo XIX el principal
cambio económico del país es producido por la exportación de
este valioso producto agrícola. Más adelante, Pombo redacta,
emocionado, su admiración por el pintor bogotano Ricardo
Acevedo Bernal, en tan sólo dos páginas "cuando mi corazón le
daría no dos páginas sino dos volúmenes..." (pág. 37), a
propósito de la petición que le hace Pedro Carlos Manrique de
un comentario sobre un boceto bellamente reproducido en página
completa, bajo el título de "El Maestro Quevedo y el Maestro
Ponce de León" (pág. 38).
- También están en Revista Ilustrada Guillermo
Valencia y José María Rivas Groot. Del primero encontramos un
artículo en favor de Ricardo Acevedo Bernal, al parecer no muy
apoyado por la "turba" que "casi a su pesar y gruñendo" (pág.
36) le concede un primer lugar entre los pintores del momento.
Valencia apunta sobre Acevedo Bernal:
- Tiene ese culto por la forma perfecta que
hizo el encanto del Renacimiento italiano. Como los
artistas de esa época, Acevedo siente las figuras al
modo pagano para ponerles luego el sagrado arrebato que
raya en la embriaguez divina de que habla la Sagrada
Escritura, ó esa sonrisa indefinible que imprimió el
Vinci en sus Madonas de sexo indescifrable. [pág.
36]
- Más adelante (pág. 96), un soneto dedicado a Pedro
Carlos Manrique, rebozante de lirismo clásico:
- LA MEDALLA DE CÉSAR
- A Pedro Carlos Manrique
- Para que muestre el Calvo su faz a las
edades,
En oxidado bronce le copia la medalla
Donde semeja un grifo de gigantesca talla
Que desplumó las alas contra las tempestades;
- Ese laurel que ciñe fue el dón de mil
ciudades
Rendidas á sus huestes; esa vetusta malla
Domó de Vercingétorix las iras, la muralla
De Alesia, el negro Egipto, la raza de Milciades.
- Por el reverso alternan los trigos en
gavilla
Con las redondas fasces y la marcial cuchilla
—Medalla, corta y ancha— que desató la muerte;
- Y al pie, como talladas por áticos buriles,
Nos dicen altas letras de itálicos perfiles:
"A TU GLORIA, OH CÉSAR, EL INMORTAL Y EL FUERTE!"
- Y en febrero de 1899 (número 10), Anarkos, "poema
recitado en el concierto de beneficencia que tuvo lugar en el
Teatro Colón el lunes 24 del presente mes" (pág. 184),
dedicado a Guillermo Uribe Holguín.
- De José María Rivas Groot, más conocido como poeta,
la publicación de un cuento (pág. 121): "Julieta", ambientado
en espacios europeos y con remembranzas de Shakespeare; un
relato donde se superponen dos planos, gracias a que uno de
los personajes, Ethel, interpreta a Julieta; ambas (actriz y
personaje) mueren finalmente en medio del escenario, debido a
un síncope producido por una aguda tisis. En brazos de Germán,
o el Romeo de Ethel, muere Julieta frente al clamor de un
público conmovido por lo que cree una bien lograda escena.
- Del más difundido exponente de nuestro romanticismo,
Jorge Isaacs, un extenso espacio donde se intercalan
fragmentos de María con "16 ilustraciones tomadas al
natural" (marzo de 1899, núm. 11).
- Así mismo, son numerosas las noticias biográficas o
crónicas de diversos personajes de la política o de altos
mandos militares —por ejemplo, los del almirante Montojo y el
comodoro Dewey, vencido y vencedor de las escuadras española y
estadounidense, enfrentadas en Manila en 1898—, quienes
comparten páginas, entre otros, con José Manuel Marroquín y
Epifanio Garay —entonces director de la Escuela de Bellas
Artes de Bogotá—.
- Entre las Memorias, una "sobre el origen, causas y
progreso de las desavenencias entre el Presidente de la
República de Colombia, Simón Bolívar, y el Vicepresidente de
la misma, Francisco de Paula Santander, escritas por un
colombiano en 1829" (pág. 39).
- De gran valor para la historia en uno de los
momentos más importantes de la literatura colombiana, es la
publicación de un retrato de José Asunción Silva —pocos días
antes de su trágica muerte—, cuando conversaba en la calle con
el doctor Antonio Vargas Vega. "Hacían fervor en aquella época
las maravillosas maquinitas fotográficas Kodak. Un estudiante
de medicina [...] apuntó el objetivo sobre el interesante
grupo y gracias á él podemos presentar a nuestros lectores lo
que todos los amigos de Silva juzgan ser su mejor retrato" (pág.
31). Comenta la revista acerca del gesto que quedó grabado:
"Hay en el retrato de Silva un movimiento nervioso, casi
convulsivo, impuesto [...] por una frase con que a guisa de
humorada quiso el maestro psicólogo calmar la hiperestesia de
aquella alma atormentada".
- Otro valioso aporte de colección que se le apunta a
Revista Ilustrada es la publicación de las notas de la "Marcha
triunfal reconocida generalmente como Himno Nacional" del "profesor
de música y de canto en esta capital durante 37 años": Oreste
Sindici.
- Tiene la revista una sección, ya hacia el final de
cada número, donde se anuncian las últimas adquisiciones
bibliográficas de la Librería Colombiana, de las cuales
registramos: "Manuela (novela de costumbres colombianas)
por Eugenio Díaz. Prólogo de Salvador Camacho Roldán, edición
francesa, 2 tomos, tela, $ 3.20"; "Poesías de Gregorio
Gutiérrez González, con introducción y noticias por Salvador
Camacho Roldán, Rafael Pombo, Manuel Uribe Ángel y Emiliano
Isaza. Edición francesa con retrato del autor, tomo I, tela, $
3".
- Un año fue suficiente para que Revista Ilustrada
captara en sus páginas, como rápidas señales, momentos e
imágenes históricas cumpliendo el cometido del periodismo en
general. Con afán de dar luz, más luz al panorama
nacional, la revista trató de dar cabida a todos los géneros,
desde la crónica, pasando por las memorias, los retratos, el
cuento, la poesía, la novela, el ensayo, tal cual traducción —Tomás
Carrasquilla traduce a algunos autores europeos— y aun el
informe científico —véase "El carate", investigaciones del
doctor Montoya y Flórez, febrero de 1899, núm. 10— y
los apuntes sociales —"En el hipódromo de la Gran Sabana",
septiembre de 1899, núm. 16-17—, sin dejar de lado las notas
religiosas —necrologías y perfiles de personajes famosos entre
los que se cuenta el papa León XIII—.
- Ya en sus últimas páginas (núm. 16-17) lo que parece
ser el cierre de una época que abre las puertas hacia otro
siglo: crónicas de las crecientes ciudades —Cúcuta, Pasto,
Popayán...— que enmarcan el paso del país rural al país urbano,
propio de las naciones que ingresan a un siglo XX moderno,
industrializado y cosmopolita. Al respecto, una de las páginas
más significativas es "El último esclavo", crónica sobre
Agapito Gallego, con un epígrafe de Goethe que reza: "El deber
consiste en amar lo que uno se impone a sí mismo" (pág. 239).
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- Notas:
- 1 Rafael Gutiérrez Girardot, Carmen
Elisa Acosta, Amparo Lotero Botero, Óscar Torres Duque, J. E.
Jaramillo-Zuluaga, R. H. Moreno-Durán, Santiago Londoño Vélez
y Dora Cecilia Ramírez, entre otros.
- 2 Véase Patricia Londoño, "Las
publicaciones periódicas dirigidas a la mujer, 1858-1930", en
Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. XXVII, núm. 23, 1990.
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- Fotos:
Página anterior:
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- Portada del primer número de la Revista Ilustrada
que empezó a circular el 18 de junio de 1898.
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- Cubierta del primer número.
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- Panorámica del costado norte de la Plaza de
Bolívar de Bogotá
publicada en el núm. 1 del 18 de junio de 1898.
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- José Asunción Silva (pocos días antes de su
trágica muerte) conversando cerca al Hospital de San Juan de
Dios con el doctor Antonio Vargas Vega, fotografía tomada
por el estudiante de medicina Rafael Borrero Vega (Revista
Ilustrada, núm. 2, 9 de julio de 1898).
-
- Último retrato del Libertador, según Juan B. Pérez
y Soto fue pintado pocos días antes de su fallecimiento en
San Pedro Alejandrino, realizado en Cartagena, 1830 (publicado
en la Revista Ilustrada, núm. 3, 4 de agosto de 1898).
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- Ricardo Durán fotografió al señor Ramón Umaña
Rivas cuando mostraba su invento: la máquina descerezadora y
sus ventajas (núm. 2, 9 de julio de 1898).
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- Retrato del pintor Ricardo Acevedo Bernal tomada
por la famosa firma Duperly & Son (Revista Ilustrada, núm.
3, 4 de agosto de 1898).
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- Hacienda "El Paraíso". Con esta fotografía y las
dos siguientes Luciano Rivera y Garrido ilustró su artículo
sobre María de Jorge Isaacs (núm. 11, 27 de marzo de
1899).
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- Hacienda "El Paraíso".
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- Hacienda "El Paraíso".
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- Con este número donde aparece el general Francisco
de Paula Santander cambió el diseño de la portada de la
Revista Ilustrada (núm. 13, 7 de junio de 1899).
-
- El Hipódromo de la Gran Sabana construido por los
señores Carlos J. Espinosa y Rafael Espinosa Guzmán (núm.
15, 22 de agosto de 1899).
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- El Teatro Colón, fotografía de Duperly & Son (núm.
14, 11 de julio de 1899).
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- Partitura de una marcha triunfal compuesta por
Sindici, hoy Himno Nacional (publicada en el núm. 15, 22 de
agosto de 1899).
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