HIMNO NACIONAL
¿Puede
llamarse así, como el mote lo reza, la bella Marcha triunfal del Maestro
Sindici, con que hoy engalanamos nuestras columnas? Esta pregunta forzosamente
sugiere otra:
¿Qué
requisitos se requieren para que una marcha triunfal cualquiera sea el himno de
una nación, el canto oral, que simbolice sus due........
Para
que eso suceda es necesario, dicen algunos, que tal himno sea adoptado por medio
de una ley promulgada por el Congreso. De esta manera su ejecución será
obligatoria en todos los actos oficiales que requieran música, y en las Cortes
extranjeras habrá un saludo musical obligatorio, toda vez que la etiqueta
internacional así lo exija.
No
carece de peso tal observación. Las relaciones diplomáticas, prescindiendo de
las de la vida interior de un pueblo, imponen la necesidad de un saludo musical.
Desde este punto de vista los gobiernos pueden y deben imponer a sus
funcionarios lo que ellos crean más conveniente en el sentido que dejamos
expresado.
Pero
no basta para que una pieza sea la marcha triunfal de un país el que un
Congreso así lo declare; se requiere, principalmente, que antes de un acto
oficial la costumbre la haya sancionado. Para que esto suceda, es necesario que
alguien tome la iniciativa en componer y vulgarizar piezas patrióticas; la vox
populi escogerá y entonará la que sintetice mejor sus aspiraciones.
Para
contribuir a este resultado engalanamos hoy nuestras columnas con la hermosa
Marcha triunfal del Maestro Sindici, acogida ya por muchos como himno nacional.
La
oímos cantar el 20 de Julio en la plaza de Bolivar a un coro de mil quinientos
alumnos de las escuelas públicas de Bogotá, y
nos pareció que ella tiene todos los requisitos que una obra de esta
naturaleza debe reunir para hacerse popular.
Movimiento,
sencillez, notas que van derecho alalma y continúan vibrando en el recuerdo,
forman los .............ción pública del Departamento, por haber restablecido
la patriótica tradición de hacer tomar parte activa a las escuelas del
Municipio en la celebración del aniversario de la Independencia nacional. Es así,
por medio de estos actos colectivos de los hijos del pueblo, como se les va
inculcando el amor a la patria. Nada es capaz de despertar emociones tan nobles
y profundas como la música. Para los niños que el 20 de Julio entonaron aquel
himno patriótico al pie de la estauta del Libertador, esa canción irá
creciendo en hermosura en la medida que la edad vaya colocándola entre los
recuerdos de la juventud con banderas tricolores, festones y guirnaldas, cañonazos,
músicas, fuegos artificiales y la cabeza sagrada del gran Camilo Torres, pálida
y sangrieta, entre una jaula de hierro....
Es
característico de la obra de arte despertar algún recuerdo o alguna aspiración.
La aspiración en el himno de Sindici la despiertan sus bellas notas marciales,
que realizan la mediana poesía; el recuerdo lo irá formando el tiempo al
deslizarse, los actos tristes o placenteros de cada ciudadano, que sumados
forman la vida nacional.
Alegan
algunos contra la adopción de esta marcha como himno nacional el ser su autor
musical de distinta nacionalidad a la nuéstra y haber ocupado el poeta papel
militante en la borrascosa política colombiana.
Para
nosotros la obra de arte no tiene fronteras, ni partido. La belleza es
absoluta y superior a las paciones antisociales de los círculos; y en el
desarrollo de los pueblos es consolador observar cómo los hombres que en otros
campos no han merecido la universal aprobación, cuando toman el pincel o empañan
la lira nunca han osado ensalzar sino aquello que constituye las más hermosas
conquistas morales y políticas de la humanidad.
El
señor Oreste Sindice, inspirado compositor de este himno, hace treinta y siete
años que reside en Colombia, Modesto, inteligente, profundamente desinteresado,
y enamorado del país en donde fundó su hogar, podemos considerarlo como a un
compatriota. En todo caso, su bella Marcha trunfa; debe darle carta de ciudadano
de Colombia.


