EL PREMIO DEL SALON
DE PARIS
Los
periódicos ilustrados de París han traído copia de un cuadro que figuró en
el Salón del presente ano bajo el titulo de Foyeux Ebats (Retozos), presentado
por el artista francés P. Chabas.
El Fournal des Arlisles, de
fecha 11 de Junio, nos informa que aquella pintura mereció el premio del Salón
por 33 votos entre 44 votantes que constituían el Jurado, y que el Gobierno
francés la compró con destino al Museo de Luxemburgo.
Esta noticia, que para el público tiene el carácter de un hecho diverso,
de aquellos que apenas retienen la atención un momento, reviste para nosotros
un carácter especial, pues se refiere a un amigo con quien mantuvimos intima
amistad en la Academia de Pintura Julián, semillero de artistas eminentes.
A aquel centro artístico, el más refinado de París, concurren los
pintores y escultores de todo el mundo que desean perfeccionar sus estudios, y
la juventud francesa que no quiere someterse a la enseñanza rutinaria y
empapada en los convencionalismos y rancias tradiciones de la Escuela Nacional
de Bellas Artes.
Ingleses, rusos, australianos, japoneses, chinos, argentinos, no hay
pueblo del mundo, se puede asegurar, que no tenga algún representante en
aquellos talleres, a donde van a estudiar el desnudo y la composición, guiados
por eminentes maestros.
Pero el provecho mayor para el estudiante en aquel cenáculo, es el
resultado de las acaloradas críticas y discusiones que se libran entre los
alumnos, la mayor parte de ellos maestros en sus respectivos centros, sobre toda
clase de asuntos, y especialmente sobre estética.
Aquellos torneos del arte por el arte, alejan o aproximan naturalmente
las almas en el campo de las ideas y de las aspiraciones.
En tal medio tan intransigente como luminoso de destacaba y se imponía
el talento de Chabas, casi adolescentes entonces. Era respetado hasta por los más
mordaces, y uno de los maestros, el impecable Bouguereau, el mortal menos pródigo
en elogios, lo consideraba como a una de las más bellas esperanzas del arte
francés.
Largos años han pasado desde aquel entonces, durante los cuales hemos
aguardado siempre con ansiedad los periódicos del exterior con la fe ciega de
que algún día ellos habrían de informarnos de que nuestro amigo ocupaba en el
mundo del arte tan prominente
puesto como el que ocupara en la Academia Julián, y solo veíamos con sorpresa
surgir otros condiscípulos inferiores, entre tanto que Chabas apenas conservaba
puesto de simple soldado en las filas en que pintores que habían comenzado con
menos empuje alcanzaban ya altos grados.
Hemos vistos ya tantas
esperanzas malogradas! Y es sabido que entre los intelectuales, especialmente,
ocurren fenómenos psíquicos que trochan en flor a genios como Maupassant. No
impunemente se arrancan a los nervios intensas vibraciones.
En uno de estos días negros en que descorazonados con el espectáculo
maleante del cotidiano festín de todo lo que constituye la fuerza y el honor de
un país, registrábamos la prensa extranjera,
tuvimos la emoción – una de las mas profundas y gratas que hayamos
experimentado en la vida - de ver
entrar a nuestro querido condiscípulo al Luxemburgo a los treinta y seis anos
de edad, a ocupar puesto al lado de los maestros que el genio francés señala
al mundo como norma y como ejemplo en al ardua carrera del arte.
Buscamos en nuestros cartones vatios croquis que como precioso recuerdo
conservamos de nuestro amigo y entre ellos los estudios preliminares del desnudo
que hizo para su primer cuadro, aquellos de que un artista muy rara vez se
desprende, los que nos obsequió con expresivas dedicatorias.
Desgraciadamente esos dibujos no pueden ser publicados en esta ciudad por
la circunstancia que dejamos apuntada, con excepción de un estudio de pliegues
que aparecerá en otro número.
El día en que tras de una permanencia de varios anos dejamos a París,
después de un almuerzo de despedida, trazó Chabas rápidamente el croquis que
hoy publicamos al saludar desde estas apartadas regiones del globo al artista y
al amigo que ha merecido el raro privilegio de recibir en plena juventud el ósculo
de la gloria.
Por
p.c.M. Revista Ilustrada Agosto 22 de1899 Numero 15 p333-34